Cada vez más personas comparten la misma sensación: se levantan cansadas, dependen del café para arrancar y, a lo largo del día, viven en una montaña rusa de energía. Momentos de activación seguidos de bajones, fatiga mental, dificultad para concentrarse… y la sensación constante de “no llegar”. Pero aquí viene la pregunta importante: ¿y si el problema no fuera la falta de energía, sino cómo la estás produciendo?
Cada vez más personas sienten algo curioso: están cansadas todo el tiempo, incluso después de dormir. No es solo falta de sueño. Es algo más profundo. Vivimos en un estado de estimulación constante: notificaciones, trabajo, pantallas, preocupaciones, ruido mental… y el sistema nervioso no está preparado para funcionar a ese ritmo de forma permanente. Los especialistas empiezan a hablar de un fenómeno cada vez más común: la mente acelerada.